El diálogo entre las diversas disciplinas es una de las bases de la Fundación, y, en esta ocasión, se ha querido vincular la forma emblemática de la escultura de Martín Chirino con los pentagramas y acordes de Leonard Bernstein (1918 – 1990), en el marco de la celebración del centenario de su nacimiento, en coincidencia con el tercer aniversario de la Fundación y la Noche Europea de los museos.
El vínculo entre la música de Bernstein y el espacio escultórico de Chirino atiende, entre otras razones, a la importancia que tiene Estados Unidos en la vida y la obra del escultor canario; allí residió durante años, con importantes muestras en el MoMa de Nueva York. “Nueva York significó mi apertura al mundo; es un lugar ineludible en mi formación como artista y como persona, pues fue allí donde tomé conciencia del cosmopolitismo”, subraya Martín Chirino. El metal y la percusión constituyen el vínculo entre las partituras del músico y el sonido del martillo y el yunque, omnipresentes en la obra del escultor.
El propio museo representa el marco idóneo para este sugerente despliegue de plasticidad, ideado para la Fundación y el espacio. El programa incluye tres piezas musicales: Fragmentos de “On the water front”, “Divertimento para Orquesta” y “Dance Suite”, que fue la última composición de Berstein, específicamente creada para agasajar a cinco de sus mejores amigos coreógrafos. Ha permanecido inédito en Europa en su versión de danza, de modo que esta interpretación constituye un estreno continental en el que se dan la mano música, danza, escultura y artes visuales. Bajo la dirección artística de Anatol Yanowsky, el elenco está compuesto por seis músicos (metales, percusión y violín) y siete bailarines, mientras que el coreano Dae Woon Kang está al frente de la creación visual.